sábado, 27 de abril de 2013

Instrucciones para llegar a ser un buen amante.











Instrucciones  para ser un buen amante:

 (By Balagar)

 

En primer lugar yo aconsejaría olvidarse por un momento de uno mismo. Esa sería la norma fundamental para llegar a convertirse en un amante de primer nivel. Una vez aclarada esa premisa puntualizar que ser un buen amante no significa follar bien, ni saber muchas posturas; sino más bien comprender y dominar una serie de conductas que generalmente solemos pasar por alto. Si es usted de los que acuden regularmente a profesionales absténgase de poner en práctica mis consejos. Se ahorrará dinero. Además, de todos es sabido que ellas le dirán igualmente que es usted un amante excepcional. Es una simple cuestión de precio y de cortesía profesional.

Este manual pretende recoger simplemente una serie de consejos básicos, útiles sobre todo en el caso de que usted decida dar el gran salto y pasar de ser un amante ocasional (insulso e inexperto) a un amante permanente. En el caso de que usted haga uso  de aventuras anónimas y pasionales, del tipo “atropello y fuga”,  puede leerse este punto y abandonar la lectura inmediatamente. Este manual pretende corregir ese tipo de actos egoístas. Si  usted es de los que buscan ante todo su propia satisfacción, dedíquese mejor al onanismo. Disfrutará igualmente y  se cansará la mitad.
En el caso de ser su primera experiencia, déjese aconsejar por compañeras más experimentadas. Este manual no pretende ser una hoja de instrucciones. Si lo desea puede usted acudir al Kama Sutra u otro tipo de textos especializados, muy abundantes en internet. Haga la prueba: teclee la palabra teta o culo. Increíble, ¿verdad? Bueno, supongo que todos lo hemos hecho al menos una vez por probar… Lo importante es que una vez vencida su curiosidad deseche ese tipo de bazofia. No tiene el suficiente rigor científico.
 Lo que yo le propongo está basado en años de observación y evolución constante. Volvamos al Kama Sutra. Es el libro sagrado por excelencia; es la Biblia de los folladores. En el caso de ser usted de lectura lenta no se preocupe, porque incluye fotografías bastante explícitas. Lectores lentos pero de finales rápidos, limítense a leer. ¡Prohibición absoluta de mirar las ilustraciones!
 (Detalle importante: Absténganse de su puesta en práctica aquéllos poco dotados o de capacidades atléticas limitadas. Hay posturas que cuestionan seriamente las leyes más elementales de la física. Otras son directamente imposibles de poner en práctica, a menos de que sea usted un nativo mandingo, que lo dudo mucho.) 


Punto nº 1 Ponga su mente en blanco. Déjese llevar.

Este punto es fundamental. Si pretende dejar una huella positiva en su partenaire debe olvidarse por un momento de la final de la Champions, de los balances de fin de mes y del cambio de aceite del coche. Una buena elección de ambiente y de banda sonora es importante. Evite en la medida de lo posible la parte trasera de su coche, los retretes públicos y otra serie de lugares exentos de intimidad. Es recomendable utilizar una buena cama con un colchón de calidad y somieres reforzados; pero cualquier lugar es bueno si su compañera está de acuerdo. En el caso de las bandas sonoras no me atrevo a sugerir nada, porque los gustos musicales son muy particulares, pero yo desaconsejaría totalmente el metal punk, el tecno ska, los panchos y los poutpourrís de las tunas. (Insisto, es una opinión particular. He disfrutado de encuentros sexuales maravillosos al ritmo de “Clavelitos”, pero no es algo muy habitual). En la película de Emmanuel (ojo, no confundir con “ Er Manué”) hay un par de temazos muy recomendables; pero ustedes mismos… Para gustos se hicieron los colores. Un auténtico referente en este campo es el “Je t’aime moi non plus” de Jane Birkin & Serge Gainsbourg. Advertencia para los neófitos: Gástense un poco de dinero en buena música. Si les vá más el rollo “piratilla” o son adolescentes descárguense de internet unos buenos temas. No utilicen “Dora la exploradora” o “Barrio Sésamo” simplemente porque les sale gratis. El éxito de una buena relación está muy condicionado por este tipo de detalles que parecen irrelevantes a primera vista.


Punto nº 2 Relax. Olvídese de las prisas.

   Eso incluye apagar el teléfono móvil. Es aconsejable esconder el reloj despertador, porque puede sentir la tentación de calcular medias comparativas con relaciones anteriores. No se obsesione con la duración de su encuentro. Si padece de algún tipo de trastorno que acelere su excitación puede proveerse de preservativos con acción retardante. En casos extremos, acudir a un especialista. Los métodos caseros (como imaginarse a es@ vecin@ tan pelud@) está demostrado que no funcionan y además le crearán a la larga un trauma difícil de superar. Mezclar pesadillas recurrentes en momentos de fantasía sexual es un cóctel demasiado peligroso. Mejor vuelva al punto uno.



Punto nº 3 Tómese su tiempo.

    Una buena relación comienza por una buena excitación. Dedíquele a su compañera las caricias necesarias. En el caso de que usted sea eyaculador precoz vuelva a leer con atención el punto 2, y hasta que no lo tenga solucionado no intente completar este manual.



 


Punto nº4 Acepte con humor los imprevistos.

 Puede suceder que ese día se encuentre usted extrañamente cansado, y que no haya sido una idea demasiado buena despertar el instinto sexual de su compañera. Acéptelo con humor (aunque maldita la gracia que le vaya a hacer a ella). Para tratar de vencer esa indeseable apatía le sugiero que se anticipe en la medida de lo posible con una buena provisión de los artículos necesarios (en privado le puedo ofrecer el teléfono de una acreditada Tupper Sex). Existe en el mercado un impresionante catálogo especializado, capaz de  proveerle de cualquier artículo que usted considere necesario para aumentar su líbido (eso incluye prótesis temporales). Si su problema está originado por un deficiente riego sanguíneo acuda a su médico de cabecera. Con receta médica le puede dispensar Levitra o Viagra a discreción, no se preocupe. Para casos de flatulencia inoportuna o indigestiones severas con reflujo le recomiendo una visita discreta al cuarto de baño momentos antes de iniciar su aventura. Es  totalmente normal sentirse así alguna vez en la vida, no se preocupe. Puede estar motivado por el miedo al fracaso. Una vez superado el punto de los posibles imprevistos estamos “listos para la acción”.


Punto nº 5: Listo para la acción.

 Ya ha superado con éxito lo más difícil, que son los preámbulos. Su relación avanza “viento en popa” (no, no es ninguna referencia a ningún tipo de imprevistos tratados en el punto anterior).
Usted está animado. Su arma está cargada y en perfecto estado de revista. Su compañera le mira con ese brillo especial en los ojos. Ha llegado el momento… 
No se ponga nervioso. Destierre (momentáneamente al menos) de su imaginación verbos tan manidos y coloquiales como “espatarrar, poner a veinte uñas, espetar, clavar, mamar… Aparte de ser vulgares conllevan una serie de actitudes que nos conducen de nuevo a la introducción de este manual (ya estabas pensando en otro tipo de “introducciones”, ¿verdad que sí, pervertidillo?). 
Como he dejado muy claro desde el principio se trata de compartir, de ser generosos, de complacer a nuestra compañera… Céntrese en recoger esos mensajes subliminales que ella le está dedicando. Lea entre líneas. Escuche su respiración, dedique más caricias a esas zonas que ella declama con mayor ansiedad a través de sus posturas corporales. Sus gemidos le pueden estar indicando dos cosas: que le está gustando lo que usted le está haciendo en ese determino instante ó que le está usted destrozando la epidermis con su barba de dos días. Vamos a suponer que usted ha tenido el suficiente sentido común de acudir a su cita en un buen estado higiénico (lo cual incluye el afeitado y el empleo de un buen desodorante. No lo he mencionado antes porque parecía obvio.) No confundir gemidos con alaridos. Los gemidos son simplemente orientativos, nos dicen en qué dirección nos movemos. Los alaridos son el indicativo inequívoco de que no podemos ir más allá. Deje de hacer lo que sea que esté haciendo. Ha llegado usted muy lejos para cagarla. Serénese. Ya habrá tiempo para eso. 


Punto nº 6: Ella también está preparada.


 Ha llegado usted casi al final de la meta. Ella le susurra al oído que “ha llegado el momento”. Siga al pie de la letra sus instrucciones. A partir de este momento “viaja usted solo”, porque este servidor es incapaz de darle ningún consejo. Ha llegado usted al temido punto de “no retorno”. Como el 99 % de mis congéneres yo también me he vuelto loco al llegar a este punto, y mis hormonas han colapsado mi cuerpo hasta el extremo de convertirme en un auténtico depredador. Debería de habérselo advertido a usted al inicio de este manual para no hacerle perder el tiempo; pero me apetecía comprobar que usted, al igual que yo, todavía cree en los Reyes Magos. El secreto para ser el amante perfecto no se lo contaría un hombre jamás a otro, y mucho menos de manera gratuita. Solamente su pareja tiene la clave para convertirle en “su” súper-amante. Nuestras pequeñas particularidades nos hacen únicos. En el amor, como en el sexo, no se puede generalizar; y mucho menos dar consejos.
Buena suerte.


 Feliz fin de semana.

viernes, 19 de abril de 2013

La vecinita. Reposteado a petición de un gran amigo mío.






 



La vecinita

Todos tenemos "una vecinita". En mi caso particular han sido muchas y muy
variadas "mis vecinitas". La que ahora me ocupa es la última en instalarse a
escasos metros de mi puerta. Se me desboca el corazón cuando escucho su
puerta y he de reconocer que en algunas ocasiones incluso he llegado a
espiarla por la mirilla.
Sé que para algunos puede ser una especie de sueño erótico, un fetiche, una
fantasía deliciosamente tentadora; y que debería de sentirme halagado por
sus continuas visitas en reclamo de atenciones; pero me acobarda una mujer
así. Es así de simple: Me acojono cada vez que la espío desde detrás de mi
puerta.
 Mi "vecinita" más que un sueño se está convirtiendo poco a poco en un
constante motivo de inquietud.. Soy consciente de que no es correcto hablar
a espaldas de la gente; pero necesito descargar toda la tensión que me
produce la simple idea de imaginármela una noche más aporreando
insistentemente mi puerta en reclamo de unas atenciones que me siento
incapaz de darle. No acepta una negativa; he intentado darle largas con
respuestas evasivas; pero nada funciona... Ella sigue viniendo
insistentemente una noche tras otra con las disculpas más banales. La semana
pasada me dijo que se había dejado olvidadas las llaves en su casa (si; la
invité a pasar a mi casa... ¿Qué otra cosa podía hacer?). No es la primera
vez que sucede y me consta que no soy el único al que ha pedido cobijo; pero
no me siento celoso por ello. Lo que realmente me ha dejado sin habla ha
sido una de sus últimas peticiones...
Serían aproximadamente las ocho de la tarde cuando se me planta desafiante
ante el marco de mi puerta y me espeta un: "Necesito que me ayudes a subirme
las medias". Imagínate la situación: Mi mujer observándome incrédula desde
el sofá del salón, el peque haciendo un paréntesis en su hasta el momento
inmejorable representación de uno de sus capítulos favoritos de Ben 10, su
gato maullando zalamero y frotándose entre mis piernas y la sartén acabando
de carbonizar unas croquetas que más bien parecían conguitos...¿Qué hubieses
hecho tú? Pues no; no se las subí; ni le abroché el maldito botón de sus
pantalones cuatro tallas más pequeños de lo que le correspondían, ni volví a
entrar en su casa a ponerle las zapatillas después del paseo de la tarde; ni
volveré a tener que negarme a quitarle las puñeteras medias de descanso. Me
da igual que tenga setenta años y esté medio loca. Me dá igual que se aburra
en su casa y no tenga con quien hablar. Esa tarde cruzó todas las barreras
que mi educación se sentía obligada a franquearle. Ese día me convertí en
otro de esos vecinos asquerosos y a los que siempre he odiado que se limitan
a espiarte desde la seguridad de su puerta acorazada fingiendo que no están
en casa.

domingo, 7 de abril de 2013

A Verónica








Te amo con la violencia de un océano,

con la necesidad de un recién nacido,

con la paciencia de un anciano.

Te amo como aman los pájaros al sol,

como las raíces a una tierra nueva;

como ama el invierno a la primavera.

Te amo y amaré como la vez primera,

aquélla en la que posé en tus labios un destello,

un rayo de luna tembloroso

que al incendiar tu mirada
 
aún hoy es  capaz de darle luz a mi vida.

sábado, 16 de febrero de 2013

Promesas





 
Me pediste noches de cine y palomitas en el sofá de nuestra casa, aniversarios con sorpresa y estanterías ordenadas. Y yo solo pude darte mi amor de hombre, sin darme cuenta de que en realidad no me pedías nada que ya no fuera tuyo.
 Me pediste cordura y atenciones. Y yo solo puedo entregarte mi enajenación; porque así me lo dicta mi conciencia; porque me susurra al oído el corazón que la manera más sensata  de amar es haciéndolo hasta la locura.

 

lunes, 21 de enero de 2013

Bailar pegados.





Y despedazarnos una vez tras otra lentamente, hasta que nos sepamos el uno al otro tan de memoria que nadie más pueda recomponernos.  Escribir con mi piel la leyenda de tu piel, y que el alba nos sorprenda bailando desnudos. Y en lo más ignoto de tu pulso, latir, solamente eso…


lunes, 14 de enero de 2013

Los atardeceres que recuerdo

Paseo de la Barquerina. Habitual refugio de amantes.


Y así son los atardeceres que recuerdo, los que mecen suavemente tus manos y las mías en la pleamar de mis latidos, los que llenan de amanecer mis sedientas pupilas, las que saben a mimoso y torpe vino blanco. Y así quiero que sean siempre, porque siento y consiento que mi viaje y el tuyo aún no han concluido; que nuestro destino se arropa torpemente entre recuerdos y sueños, y tu nombre ha de perecer forzosamente protegido por el mio.
 Dormiremos eternamente enamorados, como en el romanticismo más surrealista y añejo; porque necesito besar tu amado rostro un amanecer tras otro, hasta que la luz del amanecer sea un tembloroso recuerdo que se retire cauteloso entre las sombras de otra noche cargada de fuego, con tus gemidos ahogados por mi ávida necesidad de saberte eternamente mía. Llámame egoísta, si quieres... El amor siempre lo ha sido.

lunes, 10 de diciembre de 2012

En el amor nada es como empieza, sino como acaba.





 
 
Acaricié con mano torpe el contorno de sus párpados, saboreando con deleite cada poro de su piel morena, acompasándome a cada uno de sus latidos. Sentí el círculo caoba  de sus ojos engullendo a los míos con ansiedad, como siempre hacía; y me quedé atrapado por su sabor a selva, como si de repente el abrazo de una hiedra combativa me empujase al interior de su reflejo. Quise apartar la vista, pero mi alma ya estaba atrapada.Cuando quise darme cuenta ya era tarde; y la redondez y tersura de sus perfectas nalgas se apropiaron de mi primitivo instinto empequeñeciendo mis desnudas manos, arrastrándome con su oscuro encaje hacia una densa marea de lujuria que me adormecía confuso y me empujaba  a mantenerme quieto en el atrayente hueco de sus pechos.
Mis manos perdieron el control sobre sí mismas; empujadas por una fuerza misteriosa hacia el sur de su marea como un tronco a la deriva, poniéndose tensos todos los miembros de mi cuerpo en una transmutación intimista y lubricada de saliva. Busqué con mis dedos un resquicio, una grieta en su abultada seguridad en sí misma, y la poca decencia que sobrevivía  en mis lascivos labios bailó al compás de sus suspiros, cedido su inicial conato de defensa en esa noche de aullidos y hombres lobo.
Busqué refugio entre sus piernas, esperando el cómplice estallido que me permitiera adentrarme en su desvalida oscuridad, sin  más opción que el dejarme  abandonado  al zumbido de esas atrayentes bestias multicolores. Y de repente me sorprendió  el orgasmo más brutal que yo jamás haya sentido, dejándome desvalido  sus sudorosos y agradecidos ojos, con esa mueca tan encantadora de infantil desprotección .
Enredándose su pubis en mis dedos fuí capaz de ascender de nuevo a la seguridad de mi montaña, saciándose mi boca de su sed. Estaba  tan hastiado de pensarla que solamente era capaz de apretujar su cuerpo contra el mío en busca de calor. Y nuevamente volvió a sorprenderme, ofreciéndose generosa y agradecida. Todavía me maravilla la insaciable capacidad de su piel para abducir a  la mía con cada pulso de mi erizado vello, elevándose y llenándome de gloria, haciéndome sentir nuevamente el centro del universo. La batalla fué cruenta, y el amanecer nos sorprendió exhaustos, sin resuello; desnudos de cabeza para arriba; pero había merecido la pena porque no había ganador ni vencido; estábamos vencidos los dos.
A la luz de un nuevo amanecer; y una vez repuesto de mi carnívoro desgaste paseo con delicadeza sobre su piel las yemas de mis dedos. Me gusta deslizarlos suavemente mientras ella me mira como si fuese la primera vez que me haya visto en su vida. Me apasiona deslizarlos por el contorno de sus pechos mientras escucho su respiración entrecortada, entreteniéndome el tiempo justo entre la caricia y el paseo distraído de unos dedos que se aburren.
 
No; no es como ha empezado; es como acaba. No es el silencio de su complicidad  lo que yo  buscaba, ni la acuosidad de su mirada enamorada. No es tan siquiera como acaba, sino como transcurre lentamente el tiempo entre cada uno de sus pestañeos, tan perpetuado una y otra vez en mi memoria que ya no sé ser yo si no es con ella.


sábado, 1 de diciembre de 2012

Estoicismo. Zenón y otros griegos que me suenan a chino.







  Parece ser que el estoicismo no es nada novedoso.  Ahora que se nos exige sobriedad  a punta de pistola es una expresión que vuelve a estar de moda. “El español aguanta con estoicismo a cuatro patas las embestidas del euro”. ”Hemos de ser fuertes y aguantar estoicamente estos tiempos de crisis. Lo peor ya ha pasado”… Estas y otras tonterías semejantes son las que se les ocurren decir a los borregos que se las dan de intelectuales desde las tarimas improvisadas de los bares mientras apuran otra ronda en el intermedio del Madrid- Barsa. Son consignas que se escuchan a diario; y no les damos la menor importancia. Esto me lleva a la siguiente reflexión absurda: ¿Sabrán realmente de lo que hablan?
 En lo que a mi entorno habitual respecta lo que más se le puede parecer son las teorías de un tal Stoitchkov;  al parecer célebre por su exquisitez en el campo de futbol y su  aparente ausencia de modales en la vida diaria… Admitiendo mi ignorancia acudo como viene siendo habitual a “San Google”; y por arte de magia me entero de que un tal Zenón ya había previsto que las íbamos a pasar muy putas en esta época y se nos adelantó acuñando para su movimiento esa palabra: Estoicismo (No, no voy a hacer el famoso chiste de "uno colgando y otro lo mismo". Hoy me apetece ser un poco más correcto; para desilusión de algunos que me conoceis bien).
 Sé que debería recordar algo de los estoicos de mis tiempos de instituto; pero por aquel entonces yo me encontraba demasiado atareado persiguiendo faldas cortas y maquillaje excesivo; y en mi afán por ensayar la reproducción antes que nadie supongo que me perdí alguna que otra clase de filosofía. Pepe (uno de mis profesores por aquel entonces), nunca me lo perdonó, porque confiaba en mi potencial (pobrecito). ¿Qué cómo lo sé? Pues lo sé porque los mejores debates que pude haber tenido de filosofía los he podido experimentar con él desde la falsa seguridad de unos cachis de cerveza vacíos, cuando el tabaco de liar no se estilaba; pero esa es otra historia…
A lo que voy: Buscando alguna entrada que me permitiera salir de dudas me he liado más todavía. A Zenón le he tenido que añadir Sócrates,Séneca, Nietzsche (ni siquiera sé muy bien si se escribe así) ,Epíteto y un montón de nombres que deberían de sonarme de algo; pero no hay manera. Mi memoria parece ser demasiado selectiva. Me acuerdo con más detalle por aquel entonces de las tetas de Marlén (por citar solo alguna, que uno en el fondo es un caballero) que de ninguno de esos ilustres personajes. Recuerdos fragmentos aislados, tales como que “el ser humano es capaz de percibir y juzgar las cosas que no pueden ser cambiadas” (véase también sumisión), “lo que nos lleva a admitir que actuemos como actuemos nada vá a cambiar… ummmm…. ¿De qué me suena a mi esto? Estoicismo será lo mismo que conformismo? –No; no puede ser…
¡Joder… cada vez estoy más liado; porque por otro lado también recuerdo algo parecido a que “el hecho de que algo parezca factible asegura que puede ser cambiado” Coño… Algo debemos de estar haciendo mal; porque hace miles de años que el tal Zenón  (primo hermano mío por apellidos, por cierto) había sentado el precedente de que la única manera para alcanzar la libertad y la tranquilidad absoluta era mostrándose ajeno a las comodidades materiales; pero dejaba una puerta abierta:  siempre quedaba una opción.  Ahí quería yo llegar: ¡¿Cómo demonios no nos vamos a hacer todos estoicistas con la que está cayendo ahora mismo?!! El problema está en adoptar la postura correcta. Los conformistas que miren hacia otro lado. Vivirán más y mejor, seguramente; pero serán desgraciados, porque en el fondo lo que harán será admitir que nada puede ser cambiado; y eso es algo que por fortuna no es correcto. Los inconformistas que alcen su puño en alto gritando INSUMISION porque si algo hemos aprendido en estos largos años de luchas es que todo puede ser cambiado; todo es factible. Es un simple problema de desunión. Y lo digo yo; que me considero apolítico totalmente; pero hay cosas que las vería un ciego.
Reflexión absurda de hoy: La sabiduría aparece en los lugares más insospechados. En una simple tertulia de bar la gente más analfabeta aplica conceptos filosóficos de primer orden sin ser conscientes de su verdadera sapiencia. Deberían de tomar ejemplo nuestros políticos y banqueros, porque a lo mejor así en lugar de quemar nuestro dinero lanzando cortinas de humo  escucharían de una vez al pueblo; pero claro… eso no les conviene. Siempre es más rentable  ser sordo en país de ciegos.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Paseando por Toraño









Me gusta salir a pasear, y fundirme con la Naturaleza. Soy privilegiado y desgraciado a la vez; porque estoy tan acostumbrado a moverme en este entorno que mis ojos han perdido la capacidad de maravillarse con los pequeños detalles. Te invito a pasear unos minutos conmigo. El de hoy es un paseo corto. Es un paseo de prueba. Espero que te guste mi compañía y lo que te voy a ofrecer como anticipo:






video

sábado, 17 de noviembre de 2012

Caos







He salido a pasear, y me ha inundado la oscuridad de esta tarde de otoño. He asistido a la tristeza y la soledad de almas que ya creía curadas por completo, y a pesar de lo inhóspito del decorado he vuelto a encaminar mis pasos al callejón de los orgasmos sin abrazos. Entre pieles salvajes y confuso maquillaje me han tentado maullando cientos de lenguas, y aunque no te lo parezca se me han antojado tigres al acecho agazapados.
Camino bajo luces de neón, y mis pies descalzos resbalan en su loca huida, enredadas sus raíces con la inmundicia del asfalto. Veo rostros embozados que me llaman a gritos, pero sus extraños acentos me resultan extraños e interesados. Es el caos, el caos de nuevo que se adueña de mi orden; y mi vista consumida trabaja duro y sin descanso en busca de un mundo menos caótico y con un mínimo de seguridad. Toda mi serenidad tiembla aterida, y es que asisto con rechazo a los deshaucios de parejas calcinadas por pirómanos sádicos sin alma. Gordos buitres de rechonchas manos llevan sus gordezuelos dedos a sus panzas mientras rien al compás de sus joyas incautadas; y a nadie parece importarle nada...

La lluvia decide inundarme, y mi conciencia boquea pisoteada  y moribunda desde el charco más cercano. No he podido rescatarla a tiempo, y se ha cubierto de pellejos  y de uñas que flotaban arrancadas. He vuelto corriendo en busca de la seguridad de mi guarida, y como un animal herido he pasado mi lengua reconociendo el sabor metálico de las cadenas que nos tienen oprimidos. Ha regresado la musa de otoño, la que viaja con los huracanes y arranca con sus torpes manos la hojarasca que oculta el calendario. Ha borrado fechas y santos, dejando en su lugar una improvisada cuartilla en blanco. Hacía tiempo que no sentía este deseo de desmembrar mis pensamientos en una carnicería en lo que todo queda expuesto y desordenado. Es nuevamente el caos el que maneja mis manos dando forma y amoldando retales de gloria y verguenza a partes iguales, tratando de envolverlos en un atrayente celofán brillante.
 Con el paso de los años sé que me resultará atractivo bucear en este turbulento océano de aguas putrefactas, pero mis memorias se ahogan si no las saco a respirar de cuando en cuando, y aunque resulte arriesgado no tengo otro remedio que ofrecerlas desnudas una vez civilizadas, porque la vida salvaje sobrevive a salvo de las miradas propias, pero no de las que no les deben nada.

Me acerco a la ventana, y fugaces partículas de gases y miradas desapasionadas se estrellan contra los cristales en este anodino atardecer de lluvia y Noviembre. Tengo una visión descorcentante en la que tu cuerpo y el mío se levantan unidos, con un espeso círculo de saliva gastada encadenando tu piel a la mía. En silencio nos miramos,  y con la mirada encendida y la luz apagada exploramos nuestra piel de todas las maneras posibles, siendo capaz de sorprendernos aún con cada pequeña  imperfección ; con cada uno de los pequeños detalles que nos hacen únicos. Me recreo sazonando esa refrecante imagen, con tu sonrisa infinitamente suspendida en la punta de mi lengua ofreciendome como siempre una generosa y entregada vida en pareja. Eres a la vez suave y picante, indómita y dulce como una sutil combinación de concurso gastronómico.
 Me he pasado la mitad de mi vida dando vueltas sobre mí mismo sin apenas darme cuenta, con mi aguijón a punto de perforarme ponzoñoso; pero no ha sido un círculo de fuego el que ha amenazado eternamente mis propias contradicciones, sino una errónea e infundada certeza de que algo malo habría de sucederme. Es lo que pasa cuando te estrellas tantas veces contra la felicidad...

Cuando aparté la mirada de los cristales sucios pude verte. Estabas preciosa, empapada en medio de la calle. ¡Habías regresado! ¡Al fin de nuevo en casa! Sentí un nudo en la garganta. Mis temblorosos dedos no acertaban a oprimir el botón de rellamada. Cuando te tuve frente a mí me quedé en silencio. Estabas preciosa, con tus trencitas y tu cara recién lavada. Olías a lavanda y espliego; al rocío de una refrescante madrugada.
-Hola, Balagar...-dijiste con tu eterna timidez. Nada había cambiado. Estabas tal y como yo te recordaba.
-Hola, Esperanza. Hacía mucho que no me visitabas...